Los platos ligados a la Cuaresma destacan en la Vega Baja del Segura gracias al legado culinario que se ha heredado generación tras generación y a la importancia que tienen en estas recetas los productos de la huerta. Algo que el Consorcio para el Desarrollo Económico de la Vega Baja (Convega) quiere poner en valor resaltando la riqueza gastronómica que atesora la comarca, y que cobra protagonismo en este periodo, tal y como se refleja tanto en los planes gastronómicos como en el recetario editados por la entidad al amparo de la Marca Territorio “Vega Baja del Segura_tu tierra y la mía”.
Cocina de identidad y tradición con elaboraciones que están muy arraigadas a los 27 municipios de la comarca y que se adaptan a la época de Cuaresma para cumplir la abstinencia de comer carne con recetas ricas y variadas en las que predominan las verduras.
Señas de identidad gastronómica
Si algo caracteriza a la Vega Baja es su capacidad para aprovechar al máximo sus recursos y obtener auténticas maravillas culinarias que son una seña de identidad del territorio. Prueba de ello son platos llenos de personalidad que solo vamos a encontrar en esta comarca y que durante la Cuaresma están muy presentes tanto en los hogares de la Vega Baja del Segura como en las cartas de bares y restaurantes.
Uno de los más emblemáticos de estas fechas es el arroz de los “tres puñaos” o de vigilia, cuyo nombre proviene de la tradición de añadir tres puñados de legumbres: habichuelas, lentejas y frisuelos, acompañados de arroz y verduras.
Otro plato tradicional es la olla viuda, un guiso a base de verduras cuyo nombre proviene de la falta de carne y que en otros momentos del año sí que incluye ingredientes más contundentes. No podemos olvidar los cucurrones, una masa de harina, agua y sal en forma de piñón o grano de arroz, protagonista de este guiso de verduras.
Asimismo, en muchas casas y restaurantes se puede degustar el bacalao meneao, una receta de bacalao desmigado que se cocina hasta alcanzar una textura suave y cremosa. Su nombre proviene del movimiento constante con el que se remueve para lograr su consistencia característica.
Otra de las recetas más populares son las camarrojas fritas con sardinas, que difícilmente podemos encontrar en otras zonas porque las camarrojas son unas hierbas silvestres que crecen en zonas húmedas y que están muy ligadas a este territorio. La Joya de la Huerta, la alcachofa de la Vega Baja, también tiene protagonismo en Cuaresma con diversas elaboraciones entre las que podemos destacar el arroz con alcachofas y boquerones.
Mención especial merecen los hartabellacos (también llamados altabellacos), una receta de verduras con albóndigas de pan, huevo y hierbabuena que con el tiempo ha incorporado bacalao en su preparación y que es otra de las señas de identidad de la Vega Baja del Segura.
Y llegados al dulce, no puede faltar la mona de Pascua. Durante estos días, las calles de la comarca se impregnan de ese aroma de los hornos tradicionales que mantienen la esencia de la comarca y que alcanza su máxima expresión el Lunes de Pascua donde es muy habitual que las familias y amigos salgan al monte, la pinada o la playa a comerse la mona. Además de este dulce, también destacan otras elaboraciones típicas de la Vega Baja como las almojábanas o almojábenas, entre otros.
El fervor de la Semana Santa
La gastronomía de Cuaresma está ligada a la Semana Santa, días de fervor popular en los que se suceden las procesiones y donde las calles de los municipios de la comarca se convierten en un museo al aire libre debido a la riqueza de los grupos escultóricos.
Cada municipio tiene su propia identidad y entre ellas destaca la Semana Santa de Orihuela declarada de Interés Turístico Internacional, con el singular trono del triunfo de la Cruz, un Bien de Interés Cultural más conocido como ‘La Diablesa’, el único paso de Semana Santa en España con la imagen de un demonio y que, por ello, tiene prohibida su entrada a cualquier iglesia.
Guardamar del Segura es otro municipio que vive con gran fervor su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Autonómico, al igual que lo hacen en Almoradí, Rojales, Callosa de Segura y Torrevieja, todas ellas con la distinción de Interés Turístico Provincial. La Pasión cobra especial protagonismo en Callosa de Segura, de Interés Turístico. La Semana Santa de Catral, de Interés Turístico Local, o la procesión de La Graná de Rafal, declarada Bien de Relevancia Local, también inundan las calles de cultura y tradición en estas fechas.
Planes y experiencias para disfrutar de la comarca
Además de su gastronomía, cultura y tradición, la Vega Baja ofrece una gran variedad de planes y experiencias para disfrutar al aire libre. Desde disfrutar sus más de 50 km. de costa hasta recorrer sus rutas de senderismo y cicloturismo. Sin duda, la comarca es el destino perfecto para vivir la Semana Santa rodeado de naturaleza, cultura y sabor.
Con su riqueza gastronómica, paisajística e histórica, la Vega Baja del Segura se convierte en el lugar ideal para disfrutar de estas fechas de Cuaresma y Semana Santa en las que tradición y sabor van de la mano en cada rincón de la comarca.
